Psicología infantil
“No sé cómo ayudar a mi hijo cuando se pone así”
Atención psicológica para niños con miedos, rabietas, problemas de conducta, dificultades de sueño, celos o cambios familiares, con implicación activa de madres y padres.
Acompañamos a chicos y chicas en una etapa llena de cambios, y orientamos a las familias para que la convivencia sea más fácil.
Nadie en casa entiende de verdad cómo me siento
En clase me agobio y no consigo concentrarme
A veces prefiero encerrarme en mi cuarto y desaparecer
La adolescencia es una etapa de transformación intensa. El cuerpo cambia, la identidad se está construyendo, el grupo de amigos gana peso y la relación con los padres se renegocia casi a diario. Es normal que haya altibajos, discusiones y momentos de confusión. Sin embargo, cuando el malestar se prolonga, aparece aislamiento, bajan mucho las notas o surgen conductas que preocupan, conviene contar con la mirada de un profesional que ayude a poner orden.
En nuestra consulta de La Peseta ofrecemos a los adolescentes un espacio propio, donde puedan hablar con libertad y sentirse escuchados sin juicios. Al mismo tiempo, mantenemos a la familia informada y le damos pautas concretas, respetando siempre la confidencialidad del chico o la chica. Si el horario de clases o la distancia lo complican, algunas sesiones pueden hacerse online. Los padres pueden escribirnos por WhatsApp para contarnos la situación y valorar juntos el mejor punto de partida.
Si te reconoces en varias de estas situaciones, hablar con un profesional puede marcar la diferencia.
Lo primero es que el adolescente se sienta cómodo. Adaptamos el lenguaje y el ritmo de las sesiones, y dejamos claro desde el inicio cómo funciona la confidencialidad para que pueda expresarse con tranquilidad.
Recogemos información del propio adolescente y de sus padres para entender el problema desde distintos ángulos. Si hace falta, y siempre con autorización, podemos coordinarnos con el centro educativo. Así evitamos visiones parciales.
Con técnicas cognitivo-conductuales y de regulación emocional le ayudamos a identificar lo que siente, manejar la ansiedad o la frustración, mejorar su autoestima y resolver conflictos con iguales de forma más sana.
Reservamos espacios con los padres para ofrecer pautas de comunicación, límites y acompañamiento. Pequeños cambios en casa suelen marcar una gran diferencia en la evolución del adolescente. También os ayudamos a manejar vuestra propia preocupación.
Es muy habitual. Suele ayudar explicarle que no se trata de un castigo ni de que tenga un problema grave, sino de un espacio para él. Puedes proponerle probar una o dos sesiones y decidir después. En algunos casos empezamos trabajando con los padres, y eso ya genera cambios. Escríbenos por WhatsApp y te orientamos sobre cómo plantearlo según su edad y su carácter.
Los padres reciben información general sobre la evolución y pautas para casa, pero el contenido concreto de lo que el adolescente comparte se mantiene en confidencialidad. Esto es clave para que confíe en el proceso. La única excepción es cuando existe un riesgo para su seguridad o la de otras personas; en ese caso se informa a la familia, y así se lo explicamos al chico o la chica desde el principio.
De forma orientativa, trabajamos con enfoque adolescente a partir de los 12 o 13 años y hasta los 17 o 18, aunque lo importante es el momento madurativo de cada persona más que la edad exacta. Para niños más pequeños contamos con psicología infantil, donde la implicación de los padres y el uso del juego tienen un papel más central.
Escríbenos y te contamos cómo trabajamos psicología para adolescentes en nuestra consulta de La Peseta o de forma online.
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